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07/Junio/2012 - Opinión

El bochornoso espectáculo de las "no verdades"

Por Rocío Sánchez


Hay días en los que casi es mejor no levantarse de la cama, para no enfrentarse a la cruda realidad. Y hoy ha sido uno de esos. Para lo que hemos tenido que ver y escuchar, mejor hubiera sido quedarme remoloneando entre mis sábanas.

Llevamos más de un mes escribiendo e informando sobre un mismo asunto: las negociaciones con los sindicatos y el ERE en el Ayuntamiento de Estepona. Si durante este tiempo habíamos defendido que, dado que la plantilla estaba sobredimensionada, habría que hacer algo, hoy, ante las "no verdades" del alcalde, mi punto de vista personal ha cambiado radicalmente. 

Que había demasiados trabajadores en el Consistorio como consecuencia del interés político de todos los antecesores a García Urbano era algo que todo el mundo sabía. Y algo que solo el partido de José Ignacio Crespo se atrevió a decir en campaña electoral.

El PSOE ya advertía hace unas semanas de que el PP había mentido, cuando José María García Urbano anunciaba que no habría recortes en el Consistorio antes de la campaña, durante e incluso después, ya estando en el Gobierno. Pero lo sucedido hoy no tiene nombre... El primer edil ha perdido los papeles por completo. Según él, no ha mentido. Y no vamos a llamar mentiroso al alcalde, por respeto. Pero lo cierto es que de su boca ha salido ante los medios más de una "no verdad".

¿Cómo se puede tener la desfachatez de negar lo evidente? ¿Y hacerlo además ante varios periodistas que han hecho su trabajo, han investigado, han hablado con trabajadores, con sindicatos y han contrastado la noticia?

Señor alcalde, sabemos de buena tinta que desde ayer varios de sus ediles y cargos de confianza han ido comunicando a sus trabajadores que formaban parte de la lista de despidos del ERE. ¿Por qué lo niega? Habría sido mucho más elegante reconocerlo. Incluso habría resultado usted más humano. Como responsable de los empleados, siempre es de agradecer que se dé la cara, y se comunique personalmente uno a uno a los afectados. Porque son personas, no números. Y si lo han hecho, ¿por qué no lo reconoce? ¿Quizás porque no es el procedimiento legal a seguir? 

¿Nos va a decir a nosotros, que hemos vivido junto a compañeros de la RTV Estepona cómo iban recibiendo la dramática noticia de manos de uno de sus cargos de confianza, que nos hemos inventado la información? Con ellos hemos convivido durante los últimos años, y nos toca de cerca. Nos afecta porque más que compañeros, son amigos. Su lugar de trabajo era hoy escenario de desolación y llantos. 

A algunos de ellos se les ha comunicado que serían despedidos mientras desayunaban. A otros mientras estaban trabajando. Ha sido necesario incluso atender a una trabajadora por un ataque de ansiedad en plena Plaza de las Flores... ¿Y nos dice el alcalde que no es cierto que se esté comunicando a los empleados? ¡Clama al cielo! Y nunca pensé que tuviera que llegar a escribir un artículo de este tipo, pero el alcalde ha faltado a la verdad en una rueda de prensa en la que ha perdido los nervios. Una periodista, indignada, ha abandonado la sala de prensa. Otra ha tenido posteriormente un enfrentamiento tras decirle al primer edil que no está bien mentir a los medios de comunicación. Un José María García Urbano más "cabreado" que nunca le respondía que a él nadie podía llamarle mentiroso. Pero, ¿cuál es el calificativo para aquella persona que no dice la verdad?

Un mes hay ahora por delante para que pueda negociarse el Expediente de Regulación de Empleo. Ahora que hay nombres y apelidos, ¿aceptarán los sindicatos otras medidas como las bajadas de sueldo para toda la plantilla? 176 personas tienen hoy un pie fuera del Ayuntamiento, y en cuatro semanas tendrán los dos, y el cuerpo completo, si no se alcanza un acuerdo que lo remedie. Se han visto las orejas al lobo, y hasta el rabo. 

En el caso de los compañeros de los medios municipales, no nos queda otra que desearles lo mejor. Han pagado justos por pecadores. El ERE ha afectado más al cuerpo técnico que al de redacción, y se plantean ahora cómo harán una programación digna y de calidad como la que hasta ahora habían demostrado que estaban haciendo, si cuentan solo con tres cámaras a repartir entre ocho redactores.

Las formas no han sido las más adecuadas, y las "no verdades" han sido completamente desafortunadas. Porque, a partir de ahora ¿cómo vamos a creer todo cuanto salga de su boca? Complicado. El alcalde ha perdido nuestra confianza...

 

 


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