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19/Diciembre/2011 - Opinión

A vuelapluma: por José Ignacio Crespo

Se vende. Razón: el Ayuntamiento


Voy a llevarles cada semana la crónica de la actualidad política hasta la pantalla de su ordenador, porque he aceptado la provocación de Diario Sol, que es siempre un medio provocador, que aspira a estar a la vanguardia de cuanto acontece, sin compromisos, sin lealtades inquebrantables, sin filias o fobias que pudieran torcer una línea informativa crítica, ácida a veces, siempre valorativa de la realidad político-social de nuestra ciudad, que no es una mierda, aunque algún prometedor columnista lo haya escrito así esta semana como metáfora, como gran titular pour epater le bourgeois, para despertar alguna conciencia adormilada, la de algunas de nuestras gentes, la de aquellos que han llegado a la estéril conclusión de que todo es igual, que no cabe hacer nada, que todo está perdido, los políticos, los jueces, la monarquía, los valores de la transición democrática, todo irremisiblemente perdido.

Claro que, para llegar a estas conclusiones tan derrotistas, nuestros conciudadanos se han mirado en el espejo local, en el cristal de azogue que refleja nuestro presente hipotecado por la tasa de paro, la parálisis económica, el miedo al futuro más inmediato, el futuro de la supervivencia, que no es futuro, sino presente acuciante, el de los bancos, que te notifican en casa que te quitan la casa, y te hacen la cuenta de lo que les sigues debiendo, después de perder la hacienda, después de desahuciado, después de amortizado, después de muerto... José María García Urbano ha aterrizado en Estepona con todo un rosario de protocolos notariales preñados de buenas intenciones, se le ha visto contento de unir a sus títulos el de alcalde de Estepona, probablemente, el único que no ha alcanzado por oposición, sino por decisión popular, que no es la misma cosa, aunque algunos malintencionados pretendan encontrar alguna similitud. Dijo en la campaña electoral lo justo para no decir nada, porque sabía que llegaba a Blas infante s/n más bien solo que en compañía de otros, aunque, en la duda, se reunió con el Titi para prometerle que contaría con él a pesar de las mayorías absolutas, que ya despuntaban en sus apuntes de cuaderno azul. Esto fue en los albores de un verano caluroso y pobre, y ahora cabalgamos sobre una Navidad descabalgada de sus lustres pasados, con un personal municipal desnortado, desorientado, perdido por entre los compromisos no cumplidos de un gobierno que quiere entregar la suerte de los trabajadores a la magnanimidad de las empresas privadas, que nunca practicaron la magnanimidad, desviación maquiavélica, según la cual el bien ha de hacerse por mano propia, y el mal, siempre por mano ajena, mano que ejecuta, mano que mata, mano ajena.

Yo siempre dejé claro en la campaña electoral que había que hacer un expediente de regulación de empleo temporal que afectaría a una cuarta parte de la plantilla de las empresas, que retomaría su puesto a medida que se fuesen equilibrando las maltrechas cuentas municipales. Se nos respondió indirectamente que el "futuro gobierno de García Urbano- ahí están las hemerotecas- no venia a Estepona a incrementar la tasa de paro con nuevos despidos". ¡Ja! García Urbano ha engañado a los trabajadores municipales y quiero pensar que lo ha hecho porque está convencido que ello interesará al bien común, aprovechará al interés general,aunque no puedo evitar maliciarme que don José María andaba ya pensando que, presionando para la incorporación de los empleados de las empresas municipales al Ayuntamiento, so pretexto de la histórica reivindicación, reuniría las premisas necesarias para aspirar a la gran privatización, la madre de todas las privatizaciones, poner el Ayuntamiento en almoneda, pasen y vean, nuestros parques y jardines, nuestras playas, la limpieza de nuestros edificios públicos, los cementerios, suelo y subsuelo, tierra, mar y aire, toda nuestra limitada soberanía entregada sin ambages al desembarco privatizador procedente de otras latitudes, sin consideración alguna a la generación de empleo o riqueza local. Poco van a tardar las empresas concesionarias de los servicios municipales en poner de patitas en la calle a todos esos ilusionados/ilusos trabajadores, muchos de los cuales votaron a su verdugo, al socaire de los nuevos tiempos de "flexibilidad laboral" que preconiza el marianismo rampante.

Sólo quiero dejar dicho en estas páginas preliminares que, si los sindicatos deciden despertar un día de estos, deberían impugnar el "trasvase" del personal de las empresas municipales al Ayun, porque es ilegal, ilegitimo y descalabrador, no se reúnen las condiciones de igualdad, mérito y capacidad- todos moros o todos cristianos- y, si eso ab initio es falso, todo lo que venga detrás, teoría del árbol contaminado, es falso, las privatizaciones estarían viciadas de nulidad, y todo se iría al carajo, o se irían al carajo las empresas que aspiran a la ilegalidad legitimada. Un vicio de nulidad no es subsanable, no está sometido a plazo ni condición. Por demás, nunca los empleados de las empresas municipales estarán más protegidos por su paso/pase al Ayuntamiento, siendo como son las empresas municipales de capital enteramente público, lo cual que si alguna quebrase, se liquidara o, por cualquier contingencia, desapareciese, se desplegaría con toda su eficacia el paraguas protector del Ayuntamiento. ¿A quién engañamos entonces? ¿Seguimos sin contarles la verdad? Conmigo, que no cuenten, y dicho queda.


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