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01/Agosto/2011 - Opinión Estepona

Desde mi abadía: por Juan Abad

Otoño caliente


El título del artículo viene por aquel término acuñado en la Italia de los años sesenta, luego extrapolado a medio mundo, como representación de luchas sociales y sindicales ante situaciones límites, con huelgas , algaradas callejeras y tensión social máxima, esa que se masca y se respira con olor a pólvora y a sangre.
Así es como se plantea el porvenir esteponero para cualquiera que lo analice en vistas de las declaraciones y acciones de unos y otros en estas fechas de verdadera canícula estival .
No me gusta nada el panorama que se nos presenta y, como la película que ya has visto, el aliciente es poco, pues ya sabes que al final mueren todos.
El señor Alcalde, por la vía de hecho, ha decidido que la desazón sea la serpiente de verano en estos calores de Julio y, sin saberlo, coincidiendo con la noticia esperada para el treinta y uno de los corrientes, San Ignacio de Loyola, de que E.T.A. certifique el cese de toda su actividad y el inicio de su disolución, él ha impuesto esta fecha como la última en que los empleados municipales tienen para aceptar su receta culinaria para comer todos los días. Lentejas. Si quieres las comes, y si no las dejas. Joder con don José María, parecía mejor cocinero.
La puesta en escena parece extraída de una tragedia griega , de la clásica o de la actual.
Como quiera que, según sus datos y la única certificación de sus palabras, debemos 267 kilos de euros, donde dije digo, digo Diego, y la promesa electoral enunciada por activa, por pasiva y por perifrástica de que la plantilla municipal se mantendría tal cual, es imposible de sostener si no se aceptan medidas excepcionales, esas que se le han ocurrido al más listo de la clase.
Alguien acaba de descubrir que el Convenio Colectivo vigente, caducado desde hace años y prorrogado tácitamente por su propio articulado ante la no denuncia expresa del mismo por parte del Ayuntamiento o de los Sindicatos suscribientes , es un compendio de bicocas , canonjías y prebendas que hay que extirpar de raíz, y hasta de éso podríamos hablar.
En estos tiempos de vacas flacas, de miserias y de ruinas generalizadas, la ciudadanía esteponera ni puede, ni quiere, ni debe, con sus impuestos, pagar pluses por medidas anti absentismo. Nadie , ni hoy, ni ayer, debería de cobrar por ir a trabajar. Ya le pagan precisamente por eso.
Lo de las prestaciones odontológicas, ópticas y escolares, tampoco tienen por que asumirlas los ciudadanos como privilegios para sus empleados. Si su hijo precisa de una ortodoncia, se la paga usted, como cada hijo de vecino. Si tiene que ir a la Universidad, tiene un buen expediente académico y cumple los requisitos generales, que solicite una beca estatal, que para eso están. Si los sindicatos no entienden éso, es que viven en otra galaxia, y en vez de defender a la clase obrera defiende a la casta elegida. Por coherencia, por solidaridad, hay que renunciar a estos privilegios.
De ahí, a que un ilustre jurista de reconocido prestigio, Notario, Registrador de la Propiedad y Abogado del Estado, se quiera pasar por el arco del triunfo la esencia misma del Estado de Derecho e imponer, así, por las bravas, que ante la decisión adoptada por un garante de la legalidad, por un Magistrado, de que un despido es improcedente y por tanto ilegal, sea él, el señor Alcalde, el que decida que aunque el despido sea ilegal, no se acepta su reincorporación a su puesto éso, visto así, es una aberración jurídica que no admite parangón más que en Guinea, en Mali o en Namibia.
Si, como asegura, que o se aceptan sus tesis, todas sus tesis, o no pagará las nóminas, el conflicto estará servido , pero se puede devenir en una tensión de inimaginables consecuencias y la cuerda siempre se rompe por el sitio más débil. Si usted se cree el más fuerte e investido de razón,  desde aquí, desde el sosiego del claustro, desde a experiencia de haber sido cocinero antes que fraile, le hago un comentario, que no un consejo, que para eso están los Sabios, y yo no lo soy. No se empecine, que torres más altas han caído por aquello de sostenella y no enmendalla, y de imprescindibles están los cementerios llenos .
Fórmulas hay. Mientras tanto, a ver como se explica que empleados municipales de Estepona, por muy Secretarios, Vicesecretarios, Tesoreros, Oficial Mayor o Directores Generales que sean, ganen algunos Veinte Mil euros más al año que el mismísimo Presidente de Andalucía y, por supuesto, todos mucho más que él. Piénselo Alcalde. Antes de iniciar un conflicto colectivo debe de tener más bazas que jugar, a lo peor alguno de los suyos no aguanta tanta presión y abandona. Negociación si, imposición no.


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