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27/Mayo/2012 - Opinión

A mi padre

Por Rafael Rosselló


¡Vaya par de días!: el sábado la final de la Copa del Rey, Copa de España, y el sábado el programa "Gran Debate" presentado por Jordi González, de verdad, para hacerse uno el harakiri.
Me imagino que muchos, cuando hayan leído este artículo, me tacharán de "facha" como apelativo más suave, pero me da igual y, además, yo creo que ya hay que empezar a hablar claro.
Para comenzar, cada día estoy más convencido de que se tendría que valorar la idea de volver a instaurar el servicio militar, por lo menos, durante un periodo de seis meses: consecutivos, en dos periodos, pagado, o como se quiera, pero es absolutamente necesario, y ahora explicaré el porqué.
El viernes, en la final de la Copa de España, Copa del Rey, anteriormente del Generalísimo, y anteriormente del Presidente de la República, ocurrió lo que todos esperábamos, lo que habían "instruido", los líderes de los partidos independistas, a sus masas de prosélitos: "ultrajar los símbolos nacionales españoles con una pitada sonora", y así ocurrió después de haber coreado "Esperanza hija de puta" durante la media hora anterior a la llegada del Príncipe don Felipe al estadio de la Capital de España.
Para que se entienda, aún mejor, cómo me sentí voy a explicar que mi padre, que se crío, vivió toda su vida y estudió en Barcelona, desde que tengo uso de razón, me inculcó un cariño especial por esa región de la que se sentía muy orgulloso. Pues bien, por primera vez en mi vida me alegré de que mi padre no estuviera vivo, de que hubiese tenido la inmensa suerte, repito, la inmensa suerte, de estar muerto y no haber tenido que presenciar lo que yo vi por televisión porque, conociéndole como le conocía, se hubiese sentido tan avergonzado, y se hubiese llevado una decepción tan grande, que yo creo que ha sido lo mejor que ha podido ocurrir: que no lo haya tenido que presenciar. Esos no representan a Cataluña, esa masa de "impresentables" son el producto de una decadencia de valores que ha tocado fondo, de un adoctrinamiento en falsedades y en un odio hacia su propia patria que no tiene parangón en la historia.
Si patético fue el espectáculo del ultraje a los símbolos de nuestra nación, más descorazonador fue cuando, una hora antes, las televisiones, entrevistaban a "hinchas", principalmente, catalanes que descendían del AVE, y les preguntaban que si iban a "pitar" al Himno, y la bandera Española, y por qué. Todos, sin excepción, que rondaban entre los veintitantos y los cuarenta años, respondían que sí y que lo hacían porque ellos no se sentían identificados con España.
El sábado, hubo el famoso programa conducido por Jordi González que se llama "El Gran Debate", y entre otras "sandeces" que tuve que escuchar fue al señor Carod-Rovira que explicaba que su sueño sería poder, dentro de un par de años, invitar al presentador de dicho programa a una comida en la Embajada de la República Independiente Catalana en España: en ese momento, cuando escuche tal despropósito, me entraron ganas de vomitar, y me volví a acordar de mi padre, y me imaginé a mi padre encontrándose de cara con el famoso independentista catalán, y supuse lo que le diría, y cómo se lo diría, y volví a alegrarme de que hubiese fallecido.
Pero en ese programa no sólo protagonizó esa estupidez de ese personaje ya conocido por todo el público por sus particulares ideas y su absoluto desprecio, y odio, a España, sino que otro representante de los independentistas llegó a aseverar que Cataluña era una "colonia" española. Y cuando oí eso, conociendo como conocía a mi padre, me imaginé la patada en los mismísimos cojones que le hubiese dado a ese individuo porque, para él, eso hubiese sido insultar a su tierra, a Cataluña, y eso no se lo admitía a nadie.
¿Cómo se ha llegado hasta aquí?, muy sencillo, engañando, más claro agua, engañando a unas generaciones de gañanes, que es lo que son, la mayoría inmigrantes de otras regiones, de cultura escasísima y a los que se les ofreció una hipotética identidad "nacional" por la que luchar. Es decir, para que nos entendamos: en el ejército lo que se inculca es "patriotismo", y una serie de valores como el honor, el valor, la camaradería, la generosidad y el sacrificio por una nación, por una historia, por unos compañeros de armas y por sus compatriotas. Y por eso, por poner un ejemplo, Estados Unidos, que esos sí que eran Estados independientes, tienen un sentido de patriotismo común y son una gran nación. En España, desde que comenzó la democracia, se posicionaron unas minorías frustradas, fanáticos de unos iluminados que "concibieron" unas supuestas "naciones" basadas en unas "peculiaridades" diferenciadoras y se inventaron, y reinterpretaron, una historia creando otra bastante fantasiosa, todo sea dicho de paso. Para ello tenían que comenzar dinamitando los cimientos cuya base estaba en la cultura, por lo que su principal meta era que, a esas "comunidades autónomas", se les cediese urgentemente la competencia de educación con la que tenían ya la posibilidad de adoctrinamiento, como así ha sido, y la prueba más palpable es que ya hay una generación resultado de ese experimento que aseveran, porque así se lo han inculcado, que no se sienten españoles, y que son proclives al desprecio hacia todo lo que represente España. Son esas generaciones a las que, precisamente Carod-Rovira, instaba a que tapasen la letra E de España, en las matrículas de los coches, colocando una CA, o que cuando el Barsa se ha desplazado por Estados Unidos, haciendo una gira de promoción, replicasen, a los periodistas de esa nación, que ellos no eran españoles sino catalanes aunque llevasen un pasaporte y gozasen de las ventajas de pertenecer a una nación como España que les han deformado de tal manera que en vez de sentirse orgullosos de ser españoles se avergüenzan de ello, y anhela esa República Independiente de Cataluña.
El desconocimiento, la ignorancia, es muy atrevida y yo soy de la opinión que para poder elegir tienes antes que conocer la versión por ambas partes: les han contado una durante treinta años, yo creo que tienen que oír y vivir la otra; por ello creo que en este país o se recupera la competencia de educación, y se enseña la historia de verdad, o vamos a acabar muy mal. Por otro lado, creo que sería muy interesante que, también, se recuperase el servicio militar obligatorio por lo menos durante seis meses, de tal manera que podrían comprobar que ser militar no es sinónimo ni de fascista ni de asesino y, también, el servicio a la patria, les demostraría que España es una gran nación y que es un orgullo ser español.
Al fin de cuentas qué son los partidos políticos, cuál es la estructura que han cogido como modelo: la militar. La única diferencia es que el ejército tiene generales y los partidos políticos charlatanes.
Mi modelo de catalanes fueron mi padre y su hermano, mi tío, porque eran catalanes, eran unos señores y eran cultos, y precisamente por el ejemplo, y lo que me infundieron, estos dos señores, no puedo identificar a Cataluña con lo que, lamentablemente, he llegado a presenciar.


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