Diario Digital Diario SolDiario Sol

Contáctenos

24/Mayo/2012 - Opinión

Monarquía o República

Por Rafael Rosselló


Es un hecho que cada vez se habla más de la posibilidad de una hipotética república en España y, parece ser, que los defensores de la república se creen que ese sistema político es sinónimo de progreso y una auténtica panacea.
Todos los grupos políticos de izquierdas, que son todos menos el PP, enarbolan banderas tricolores en cualquier acto al compás de la Internacional que, como todos sabemos, fue el himno nacional de la Unión Soviética en tiempos de Lenin; es decir, que es un acicate indiscutible de la democracia y las libertades. El hecho es que muchos ven cada vez con menos posibilidades que don Felipe llegue a reinar.
No voy a hacer historia de las dos repúblicas que hubo en España porque seguramente no me pondría de acuerdo con los republicanos, pero es indudable que no fueron los momentos más brillantes de la historia de España, pero, insisto, es agua pasada, los tiempos no son los mismos y la situación tampoco; así que me voy a centrar en las diferencias que habría entre tener a un supuesto Presidente de una posible República o al Rey.
Tenemos la experiencia de los presidentes de gobierno que han gobernado durante estos años y que han dirigido los designios de nuestro país, por lo que se podría extrapolar perfectamente a ese supuesto. Así mismo, nos podríamos fijar en un sistema que podría ser el que tenderíamos a imitar, Alemania, donde hay un Presidente de la República y un Canciller. Obviamente habría una serie de desventajas por parte de ese supuesto Presidente republicano con relación a don Felipe.
Para empezar el Presidente de la Tercera República española sería un político, que militaría en un partido político; o sea, que estaría politizado, y por lo tanto antepondría los intereses de su partido a los de la nación, como ocurre con todos los políticos y todos los estamentos que acaban siendo politizados: véase la justicia con las resoluciones judiciales que dependen del número de jueces conservadores o progresistas que haya en la sala.
Don Felipe, por el contrario, igual que don Juan Carlos, ni militan en ningún partido político ni jamás antepondrían los intereses de un partido a los de España porque, precisamente, la Corona sirve a España y no a unas siglas políticas. Y, como ya ha ocurrido, el Rey ha sido muchas veces el moderador de posturas partidistas irreconciliables.
La preparación para el puesto. Indiscutiblemente un Presidente de la Tercera República sería, ante todo, un Embajador de España; su principal función sería el de la representación ante otros dignatarios de nuestro país. La preparación de un Rey no la tiene ningún político que pudiese optar por ese puesto de Presidente de la República. Para empezar, y me da igual referirme a don Juan Carlos o a don Felipe, han pasado por las tres academias militares, han cursados estudios específicos en la universidad que van desde Derecho Internacional o Historia a Economía, eso sin contar con protocolo e idiomas; desde niños han sido educados para esa responsabilidad recibiendo a reyes y jefes de estado de otros países. Y a estos conocimientos hay que añadirles años de prácticas como príncipes herederos. No nos debemos olvidar además de los contactos y el prestigio a nivel internacional que tienen debido, precisamente, a esa larga trayectoria hasta llegar a ocupar la jefatura del Estado.
Qué puedo decir a este respecto de la preparación de un Presidente de la República: para empezar de idiomas los justitos, con un traductor a todas parte; preparación muy escasa, como mucho un profesional del Derecho o la Economía que puede saber mucho de su profesión, pero pare usted de contar, y con muchas posibilidades un sindicalista ex operario de una fábrica o un agricultor, como Cayo Lara, que sabrá mucho de su huerto, y que es un oficio muy digno, pero que no es ni la preparación ni la experiencia más acorde al cargo. De hecho todos los presidentes de gobierno tienen que tener un equipo más bien abultado de asesores y muchos nos han sacado los colores a todos los españoles por no estar a la altura de las circunstancias o simplemente no saber estar. Baste recordar la foto de Aznar con las piernas sobre la mesa en su visita a Bush y utilizando ese español con acento tejano cuando regreso de dicho viaje, o, saliendo de nuestras fronteras, las payasadas de Berlusconi o del mismísimo Sarkozy.
El costo. No es que lo diga yo, es que está publicado. La Monarquía española es cinco veces más barata que la Presidencia de la República más austera de las que pueda haber en Europa.
Teniendo en cuenta que en nuestro sistema de gobierno, Monarquía parlamentaria, el Rey reina, pero no gobierna, aún no he encontrado qué ventaja puede tener la República. Para España la República no aportaría la más mínima utilidad. Tan sólo podría entender el interés en derrocar a la Monarquía a los que son partidarios de la segregación de España ya que, obviamente, la figura del Monarca es la garantía de un Reino indivisible, es el Rey de todos los españoles y de una nación que es España.
Algunos opinan que las monarquías están obsoletas, pero la realidad es que los países más sólidos, políticamente hablando, son los que precisamente tienen esa forma de gobierno: Inglaterra, Dinamarca, Suecia, Noruega, etc.
Yo estoy abierto a rectificar si alguien me demuestra las supuestas ventajas que tendríamos los españoles si en vez de ser una monarquía fuésemos una república, pero por mucho que oigo disertar a defensores de la república y por más que leo, y repaso la historia, no he encontrado ninguna.

OTRAS NOTICIAS

FORO

Accede a nuestro foro y deja tu opinión sobre los temas más actuales...

acceder al foro

ACCESOS RÁPIDOS

Diseño y desarrollo Técnico por AINTE

Facebook Diario SolYoutubeTwitter Diario SolplaythenetBanner Guadalhorce